Hay veces que la mejor forma de agitar conciencias es sacar un móvil en el momento y lugar adecuados. Ocurrió hace unas semanas en Escalona, Toledo, cuando uno de los turistas que esperaban para entrar en el castillo de la localidad observó que empezaban a caer piedras de una de las torres. Su impulso fue grabar la escena, con lo que acabó inmortalizando los cinco segundos escasos en los que la estructura se desmorona entre una nube de polvo, llevándose consigo siglos de historia. El vídeo acabó viralizándose y derivando en otro debate: la conservación de los castillos de España.
Al fin y al cabo Escalona no es un caso único.
Dos derrumbes en un año. El Castillo de Escalona es una fortaleza señorial cuya historia puede rastrearse hasta la época romana y abarca un período que se extiende del siglo I d.C. al XII. Ni eso, ni su condición de BIC, ni los planes del Ayuntamiento de restaurar parte de la estructura impidieron que hace dos meses, el 14 de marzo, la torre albarrana se derrumbara ante la cámara de un turista.
El castillo Almonacid de Toledo es también otra joya patrimonial de origen musulmán cuya crónica se remonta al menos al 848. De nuevo, ni esa antigüedad, ni su enorme riqueza histórica, ni su protección como BIC impidieron que a comienzos de abril de 2025 una de sus torres más emblemáticas se desmoronase tras varias semanas de intensas lluvias.
“Hemos llegado a esta situación porque no se gastan [la Junta y los propietarios] un euro en patrimonio histórico. Ha pasado al final lo que temíamos: se ha caído”, explicaba la regidora, Almudena González, a El País.
