La caída interna de lluvia causó inundaciones repentinas y extendidas en el centro de Qinzhou, China.
En pocas horas, el agua anegó calles, dañó viviendas y dificultó el desplazamiento de miles de personas.
De acuerdo con registros meteorológicos, la ciudad acumuló 273 milímetros de lluvia en apenas ocho horas, triplicando el nivel que se considera una tormenta extrema.
Ante la magnitud del evento, la ciudad activó una respuesta de emergencia de nivel III para el control de inundaciones, con el objetivo de movilizar recursos y atender a las zonas más afectadas.
