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Ariadna Montiel toma las riendas de Morena

Ariadna Montiel, en su primera semana como presidenta de Morena, ha tenido que entrar de lleno al debate público frente al PAN, el PRI e incluso ante la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Además, ha visitado Coahuila, la única entidad con elecciones en este año y apenas ha tenido tiempo para revisar el estado en el que le fue entregado el partido.

Han sido días intensos para la nueva dirigente, que asumió el cargo en medio del vendaval provocado por la investigación abierta en Estados Unidos en contra del gobernador morenista de Sinaloa, Rubén Rocha Moya; los resabios del caso Chihuahua, donde la gobernadora Maru Campos acusa al régimen de emprender una persecución política en su contra, y la batalla ideológica abierta por la visita de Ayuso a México y su homenaje al conquistador Hernán Cortés.

Todo ello la ha hecho abandonar la formalidad y la discreción con la que se condujo como secretaria del Bienestar y ponerse los guantes. En sus primeras declaraciones, ha tenido que referirse al gobernador Rocha Moya y las acusaciones que gravitan contra todo Morena por sus presuntos nexos con el narco. “Estamos a favor de la verdad y de la justicia, pero no vamos a permitir que se busquen pretextos para que otro país intervenga en las cuestiones que son exclusivamente de México”, ha respondido ante las preguntas de la prensa, haciendo eco del discurso de defensa de la soberanía con el que la presidenta Claudia Sheinbaum ha hecho frente a la crisis.

En medio de la diatriba, el PRI solicitó a la Secretaría de Estado y al Departamento de Justicia de Estados Unidos declarar a Morena organización terrorista por sus presuntos vínculos con grupos del crimen organizado. “En 2003, Estados Unidos consideró a Batasuna como parte de ETA por su relación directa. Hoy señalamos un caso similar en México, donde el crimen organizado, en alianza con Morena, ha intervenido en procesos electorales, ha operado con respaldo político y ha recibido protección a cambio”, argumentó el líder priista Alejandro Moreno, Alito, en su solicitud fechada el 6 de mayo.

Montiel respondió de inmediato, calificando al PRI como el partido más repudiado de México y cabeza de lo que Andrés Manuel López Obrador bautizó como la mafia en el poder. “Lo suyo es una solicitud disfrazada de intervención extranjera; de ese tamaño es su desesperación. Representan el entreguismo y una campaña permanente contra la soberanía nacional. Por eso están en el basurero de la historia, de donde nunca van a salir”, escribió Montiel en sus redes sociales.