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En Singapur buscan combatir el bullyng con una vara

Cuando de aplicar reglas se trata, en Singapur no valen las medias tintas. Eso es algo que el resto del mundo ha aprendido a golpe de noticias virales como la que protagoniza desde hace unas semanas (muy a su pesar) Didier, un joven francés que se arriesga a dos años de cárcel por vandalismo. El motivo: sacar una pajita de una máquina expendedora, lamerla y colocarla de nuevo en el expositor, una ‘hazaña’ que grabó y acabó circulando por las redes. Con ese telón de fondo, se entiende mejor que Singapur sea noticia por su peculiar forma de combatir el bullying en las escuelas.
Mientras organismos como la OMS o UNICEF reniegan cada vez con más fuerza de los castigos físicos, en la ciudad-estado asiática han decidido reivindicar el poder de la vara.

¿Qué ha pasado? Que Singapur ha demostrado que no le importa nadar a contracorriente en lo que a educación y estrategias pedagógicas se refiere. Mientras gran parte del mundo se aleja de los castigos físicos en las aulas (en España llevan tiempo prohibidos y la UE ha hecho campaña contra ellos), en la ciudad-Estado del Sudeste Asiático acaban de reivindicar su utilidad para meter en vereda a ciertos alumnos.

Y no de una forma discreta o alejada de los focos. Ha sido el propio ministro de Educación, Desmond Lee, quien se ha encargado de reivindicar las ventajas de unos buenos azotes (literalmente) en el Parlamento singapurense. Lo hizo esta misma semana, en respuesta a las preguntas de varios diputados y con argumentos extensos que pueden consultarse directamente en la página web oficial del ministerio.

¿Es algo nuevo? Sí. Y no. Lo que es nuevo son las directrices dictadas por el Gobierno de Singapur para plantar cara al acoso escolar. Hace unas semanas, el 15 de abril, el departamento que dirige Lee publicó una serie de pautas ‘anti bullying’ elaboradas tras un año de trabajo y entrevistas con 2.000 personas. La idea del Gobierno era fijar una serie de recomendaciones claras sobre qué hacer ante casos como el que hace poco sacudió una escuela primaria donde tres niños amenazaron con matar a una compañera y a su madre.