Skip to content

Albergues al full; crisis migrante contradice discurso oficial

Mientras el discurso oficial habla de una baja en el flujo migratorio, en la frontera sur la realidad es otra. Ubicado en Tapachula, el Albergue Diocesano Belén, principal refugio para personas en movilidad, enfrenta una saturación constante.

El aumento de deportaciones y la falta de atención a migrantes tienen al espacio bajo presión extrema. Solo en abril se sirvieron más de 6 mil raciones de comida, con un promedio de 110 personas al día.

 

El responsable del albergue y encargado de Movilidad Humana de la Diócesis de Tapachula advierte que el tránsito no cesa. A la llegada de extranjeros se suma un fenómeno que creció en los últimos meses: mexicanos deportados desde el norte del país son enviados en vuelos internos a Tapachula y terminan refugiados aquí, en lugar de ir a sus estados de origen.

 “Nos están llegando deportados aquí bajando del avión. En lugar de ser enviados a sus lugares de origen, terminan en el albergue. Ya representan entre el 30 y 40 por ciento de nuestras recepciones. La capacidad está bajo presión extrema”. 

César Augusto Cañaveral / Director del Albergue Belén – Diócesis de Tapachula 

Los mexicanos deportados de Estados Unidos, ya representan entre el 30 y 40 por ciento de las recepciones en albergue.

Otro problema grave es el de los migrantes desaparecidos. Denuncian ausencia casi total de mecanismos oficiales de búsqueda. Muchos son víctimas de grupos criminales o mueren en rutas de alto riesgo, incluidas travesías marítimas. La búsqueda recae en colectivos de madres y organizaciones civiles, no en el Estado.

 “México es el olvido de los migrantes, es la muerte de los incógnitos de quienes ni su familia ni nosotros sabemos nada. “La labor humanitaria no puede recaer únicamente en organizaciones religiosas y civiles. Se trata de una problemática que requiere coordinación institucional y políticas públicas integrales. Las autoridades deben asumir mayor responsabilidad”.

Calificó la política migratoria como insuficiente y carente de estrategias efectivas para garantizar protección y localización de desaparecidos”.

 

La peligrosidad de la frontera sur para los migrantes es igual, pues muchos son interceptados entre Guatemala y Chiapas por grupos delincuenciales dedicados al tráfico de humanos, otros desaparecen en Tapachula o Mazatán.