La aparente “paz” en Medio Oriente quedó en la cuerda floja luego de que Irán lanzara misiles y drones contra Emiratos Árabes Unidos, en lo que representa el primer ataque directo contra ese país desde que se acordó un alto al fuego con Estados Unidos. La ofensiva impactó infraestructura estratégica y reavivó el conflicto en la región.
Pese a la escalada, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, aseguró que el alto al fuego con Irán no ha terminado formalmente, aunque reconoció que se mantiene bajo fuerte presión por las recientes agresiones. Autoridades militares estadounidenses han insistido en que los enfrentamientos actuales no constituyen una ruptura total del acuerdo, aunque sí reflejan un deterioro significativo.
Tras los ataques, Emiratos Árabes Unidos activó sus sistemas de defensa aérea para interceptar misiles y drones iraníes, además de advertir que se reserva el derecho de responder. El gobierno de Emiratos calificó la ofensiva como una escalada peligrosa y no descartó nuevas acciones militares para proteger su territorio y su infraestructura energética.
En paralelo, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó que la fase de respuesta militar defensiva contra Irán ha concluido, en un intento por contener una escalada mayor y mantener abierta la vía diplomática, aunque dejó claro que Estados Unidos actuará si sus intereses o aliados son atacados.
Mientras tanto, la tensión se mantiene en el estratégico estrecho de Ormuz, donde un segundo buque estadounidense logró atravesar la zona como parte de la operación para garantizar el tránsito marítimo, en medio de amenazas iraníes y ataques recientes contra embarcaciones. La región sigue siendo un punto crítico para el comercio global de petróleo y un foco de riesgo para una posible escalada mayor del conflicto.
