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China pretende abrir fábrica de cohetes

China lleva más de dos décadas convirtiendo hitos espaciales en una declaración de intenciones. Primero fue Yang Liwei a bordo de la Shenzhou-5, en 2003, cuando el país se convirtió en el tercero del mundo en enviar humanos al espacio con tecnología propia. Después llegaron la cara oculta de la Luna, las muestras de Chang’e 6 y una estación espacial completada en aproximadamente 20 meses. Lo que hemos visto ahora apunta a otra fase distinta: no basta con llegar más lejos, también hay que fabricar más rápido y con una cadencia industrial.

Ese cambio de escala tiene ahora un nombre propio: CAS Space. La compañía aeroespacial privada china ha completado en Shaoxing, en la provincia oriental de Zhejiang, una instalación que presenta como una “superfábrica” para su cohete de propelente líquido Kinetica-2. La instalación ha sido diseñada para llegar a una capacidad de 12 cohetes al año cuando alcance la plena producción. China in Space añade que la planta está pensada para aumentar la producción de un lanzador cuyo primer vuelo tuvo lugar el 30 de marzo.

La clave está en que no hablamos solo de una nave industrial para ensamblar piezas al final del proceso. Se trata de una instalación que integra el montaje final y las pruebas con la fabricación de componentes esenciales del cohete, entre ellos los tanques de propelente, las tuberías y válvulas, las secciones entre etapas y los conductos. Así que se espera que allí se produzcan gran parte de las parte del Kinetica-2, incluidas las secciones de motor, aunque no los motores. La diferencia es importante: concentrar producción y verificación en un mismo espacio acerca el cohete a una lógica más industrial, menos dependiente de procesos dispersos.

China quiere convertir sus lanzamientos en una rutina industrial
CAS Space también quiere cambiar la forma en la que esos cohetes avanzan por la fábrica. Li Qinfeng, subdirector de diseño del Kinetica-2, explicó a Global Times que la instalación adopta una línea de montaje final y pruebas basada en pulsos, pensada para permitir el ensamblaje paralelo de varios cohetes. En el diseño, la compañía habla de una arquitectura modular estandarizada, componentes comunes y prefabricación de etapas centrales. La idea, según Li, es acortar los ciclos de respuesta de los pedidos y ganar flexibilidad en los lanzamientos.