El presidente interino de Perú, José María Balcázar, generó una fuerte controversia tras hacer declaraciones sobre Adolf Hitler y la Segunda Guerra Mundial, al afirmar que Alemania fue “empujada a una guerra también por culpa, en parte, de los judíos”. Sus dichos ocurrieron durante un evento oficial y provocaron rechazo inmediato tanto dentro como fuera del país.
Las reacciones no se hicieron esperar: las embajadas de Alemania e Israel calificaron las afirmaciones como “absurdas” e “históricamente insostenibles”, además de exigir una rectificación pública, al recordar que el Holocausto fue perpetrado por el régimen nazi. La comunidad judía en Perú también expresó su rechazo, mientras que el gobierno peruano lamentó la “percepción equívoca” generada, aunque evitó ofrecer una disculpa directa.
Continuando con América Latina, el gobierno de Colombia analiza trasladar a India al menos 80 hipopótamos descendientes de los animales que introdujo el narcotraficante Pablo Escobar en los años 80, luego de recibir la propuesta de un multimillonario indio para acogerlos en un santuario. La medida surge como alternativa al plan oficial que contempla sacrificar parte de la población, que ronda los 200 ejemplares, debido a que son considerados una especie invasora que pone en riesgo el ecosistema.
La solicitud fue presentada por Anant Ambani, hijo del empresario Mukesh Ambani, quien propuso trasladarlos al centro de conservación Vantara, en India. Ante ello, las autoridades colombianas pidieron confirmar que el recinto cuenta con los permisos, infraestructura y capacidad para recibir a los animales, así como la autorización del gobierno indio.
Finalmente, en Asia, Corea del Sur ha comenzado a implementar una estrategia tecnológica para enfrentar la soledad en su población envejecida: muñecos con inteligencia artificial diseñados para acompañar, asistir y monitorear a adultos mayores que viven solos. Estos dispositivos pueden mantener conversaciones, recordar rutinas como la toma de medicamentos y detectar situaciones de riesgo en el hogar, convirtiéndose no solo en una herramienta funcional, sino también en una forma de compañía emocional.
El uso de estos “amigos artificiales” responde al aumento del aislamiento social en el país, donde más del 20% de la población tiene más de 65 años y enfrenta altos niveles de depresión. Algunos modelos incluso analizan patrones de comportamiento para detectar posibles señales de deterioro emocional.
