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Educación Sin Fronteras una esperanza para la niñez migrante en Tapachula.

Bajo el lema “El futuro de los niños es siempre hoy, mañana será tarde”, las instalaciones de la antigua estación ferroviaria de Tapachula se transformaron en un escenario de risas y convivencia.

En el marco del día del niño y la niña, el programa de Educación Migrante en el Estado de Chiapas (PEMCH), a través de su escuela “Educación Sin Fronteras”, llevó a cabo un festival dedicado a las infancias que, tras recorrer miles de kilómetros, encuentran en esta ciudad un refugio educativo.

Marta Lilia Moreno Gómez / coordinadora estatal del PEMCH. 

“El programa no solo busca la instrucción académica en niveles de preescolar, primaria y secundaria, sino que funciona como un soporte vital para familias que enfrentan la emergencia social de la migración”

Actualmente, el programa atiende a una matrícula fluctuante de 1,200 alumnos, quienes llegan tras atravesar entornos hostiles como la selva del Darién.

 

El reto de educar en la frontera sur de México es monumental debido a la diversidad cultural. La población escolar incluye menores de Centroamérica, Cuba, Haití y diversos países de África.

 

Ante la variedad de lenguas y variantes del criollo, el programa ha implementado herramientas innovadoras Tecnología al servicio de la enseñanza: El uso de traductores digitales para la comunicación inmediata.

Figuras de acompañamiento: La integración de “padres y niños sombra” que facilitan la mediación cultural.

Para los padres de familia, este espacio representa la única oportunidad de que sus hijos continúen su formación. Alejandra Estefanía García, originaria de Honduras, y Ariadna, proveniente de Cuba, coincidieron en que el acceso a escuelas convencionales es sumamente costoso debido a los gastos de útiles y uniformes.

Alejandra García / Hondureña.

 “Aquí los niños se distraen, se emocionan y, sobre todo, conviven con otras nacionalidades, lo que les ayuda a sentirse en casa.

 

A pesar de los logros, la coordinación del PEMCH hizo un llamado a las autoridades y a la sociedad civil, ya que la población migrante sigue en aumento. El programa requiere urgentemente de mayores espacios físicos y más docentes capacitados para atender no solo a quienes van de paso, sino a aquellos que han decidido establecerse en Tapachula y a los menores repatriados que se espera recibir próximamente.