Paris Jackson sorprendió al revelar una de las reglas más particulares que Michael Jackson imponía en casa para educar a sus hijos lejos del privilegio.
La cantante contó que si ella y sus hermanos querían juguetes, debían “ganárselos” leyendo: si pedían cinco juguetes, tenían que leer cinco libros. “Hay que ganárselo”, explicó en una reciente entrevista, al recordar que su papá quería enseñarles que las cosas tenían valor y se conseguían con esfuerzo.
Michael Jackson quería que sus hijos conocieran el mundo más allá del privilegio
La anécdota, que Paris ya había mencionado en el programa de Naomi Campbell No Filter with Naomi, volvió a llamar la atención porque contrasta con la imagen de exceso asociada durante años a Neverland. Lejos de criar hijos rodeados solo de lujos, Michael Jackson, según su hija, buscaba que entendieran disciplina, curiosidad y trabajo desde pequeños.
Paris ha contado que esa regla no era aislada, sino parte de una filosofía de crianza más amplia.“Mi papá se aseguraba muy bien de que tuviéramos cultura, de que estuviéramos educados”, dijo en aquella conversación, donde explicó que su padre también procuró mostrarles distintas realidades, no solo “el brillo y el glamour”.
Esa visión, según la artista, incluía enseñarles a valorar el conocimiento por encima de lo material. En lugar de asumir que por ser hijos de una superestrella podían tenerlo todo sin esfuerzo, Michael convertía los deseos infantiles en pequeñas metas. Hoy, muchos ven en esa regla una prueba de que el “Rey del Pop” intentó mantener a sus hijos conectados con una idea de normalidad.
La revelación de Paris Jackson reabre el debate sobre la crianza de Michael
La confesión también ha reavivado el interés por una faceta menos explorada de Michael Jackson: la de padre. Durante años, Paris ha defendido que detrás del mito había un hombre profundamente involucrado en la formación de sus hijos. Incluso en entrevistas como la de Harper’s Bazaar ha recordado que él alentaba la independencia y el pensamiento propio.
“Mi papá se aseguraba de que entendiéramos el privilegio que teníamos y no diéramos nada por sentado”, “Mi padre quería que fuéramos personas completas, no niños malcriados”, agregó.
