El 25 de abril se celebra el Día Internacional del Delegado, para rendir homenaje a los delegados que trabajan para Naciones Unidas en diferentes tareas como negociar acuerdos, coordinarse con sus países de origen y formar alianzas.
El Día Internacional del Delegado se instauró el 2 de mayo de 2006 por la Asamblea General de las Naciones Unidas. La proclamación tiene como fin aumentar la conciencia sobre la importancia de los delegados en la consecución de los objetivos de la ONU, que incluyen el mantenimiento de la paz internacional, el fomento del respeto por los derechos humanos, y el impulso de un multilateralismo efectivo.
Los delegados representan a sus países en las reuniones de la ONU. Si no hay un representante político de mayor nivel, ellos son los que hablan y votan en nombre de su país ante la Asamblea General de las Naciones Unidas y en otros foros como el Consejo de Seguridad.
Los delegados son nombrados por sus países y trabajan por los intereses de su país.
Conferencia de San Francisco
Esta conferencia fue muy importante para el establecimiento de la ONU, marcando el comienzo de una era de colaboración internacional después de la Segunda Guerra Mundial. Es una fecha que, según la organización, destaca el papel indispensable de los representantes y delegados de los Estados miembros en las Naciones Unidas, reconociendo su esfuerzo en promover el multilateralismo y la cooperación internacional, la creación de una plataforma para la paz y el desarrollo mundial. La primera celebración tuvo lugar el 25 de mayo de 2007, coincidiendo con el 75º aniversario de la Conferencia de San Francisco, reafirmando el compromiso de los Estados miembros con los principios fundacionales de la ONU y destacando la relevancia continua del trabajo de los delegados en tiempos de desafíos globales.
