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Chat GPT ya está cobrando nuevos servicios

ChatGPT ya cobra a los anunciantes por cada clic que generan sus respuestas. OpenAI ha activado un modelo de coste por clic (CPC) de entre 3 y 5 dólares dentro de su plataforma publicitaria, según avanza DigiDay, hasta ahora limitada a grandes anunciantes que pagaban por impresiones.
Por qué es importante. Esto marca el momento en que ChatGPT deja de ser una herramienta neutral y se convierte en un sistema con intereses económicos directos sobre qué respuesta aparece primero. Y ese salto tiene consecuencias para cualquiera que use la IA como fuente de información.

El contexto. OpenAI lanzó su negocio publicitario hace unos pocos meses con un modelo CPM (pago por impresiones) y con un mínimo de inversión de 250.000 dólares.

En ese tiempo, el precio ha caído de 60 dólares por cada 1.000 impresiones a 25, y el mínimo se ha reducido a 50.000. La dirección del movimiento dice mucho: OpenAI necesita más anunciantes y los necesita más rápido.

Entre líneas. Un CPC de 3-5 dólares equivale, en CPM efectivo, a cifras muy superiores al promedio del mercado. OpenAI no está buscando volumen barato: quiere posicionarse como inventario premium, al nivel de Google Search, donde los clics valen más porque el usuario llega con una intención clara, sobre todo en ciertos tipos de búsquedas: seguros médicos, préstamos urgentes, abogados especializados en accidentes de tráfico, etc.

El problema es que esa prima de intención aún hay que demostrarla.

El conflicto inevitable. El modelo CPC introduce un conflicto que cualquier plataforma de contenido conoce bien: la mejor respuesta para el usuario y la respuesta del que paga no siempre son la misma. No es un problema exclusivo de OpenAI ni de los buscadores. Es la contradicción de fondo de cualquier negocio que combina información e ingresos publicitarios, incluidos los medios de comunicación, y que cada actor gestiona con mayor o menor éxito según su tamaño, su reputación y sus incentivos.

Google lleva 25 años navegando ese conflicto con resultados cada vez más debatidos. Pensemos en cómo era una página de resultados de Google en 2005 y cómo es hoy. Ni siquiera es su único conflicto de intereses.

OpenAI hereda ese mismo conflicto desde el primer día, sin el colchón de reputación que le dio a Google margen durante dos décadas, y en un momento en que la exigencia de transparencia sobre cómo funcionan los sistemas de IA es cada vez mayor.