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De detectar COVID a salvar ganado: perros de la UNAM ahora combaten el gusano barrenador en México

Lo que comenzó como un esfuerzo científico en plena pandemia de COVID-19 hoy se ha transformado en una historia tan innovadora: perros entrenados para detectar el virus en humanos ahora ayudan a identificar el gusano barrenador, una plaga que amenaza a la ganadería mexicana.

Con su olfato altamente desarrollado y una conexión única con sus entrenadores, estos animales se han convertido en aliados clave en la detección temprana de esta enfermedad.

El proyecto, impulsado por la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM, retoma la experiencia adquirida durante 2020, cuando especialistas lograron entrenar a perros para distinguir entre personas con y sin COVID-19 mediante muestras biológicas. Tras esa etapa, los animales incluso fueron utilizados en labores de triaje en el Hospital Central Militar, y posteriormente participaron en investigaciones para la detección de cáncer. Hoy, esa misma capacidad ha sido redirigida hacia una nueva emergencia sanitaria en el ámbito agropecuario.

El gusano barrenador, cuyas larvas invaden heridas abiertas y se alimentan del tejido vivo, representa un riesgo importante para el ganado y, en algunos casos, también para humanos. De acuerdo con el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria, la Senasica, hasta el 17 de marzo de 2026 se habían registrado más de 17 mil 554 casos de infestación en el país, lo que refleja la magnitud del problema en un sector clave para México, séptimo productor mundial de proteína animal.

Ante este escenario, el equipo universitario decidió adaptar nuevamente el entrenamiento de los perros. Gracias a su experiencia previa, el proceso fue más ágil: bastó con enseñarles a identificar un nuevo olor asociado a las infecciones por gusano barrenador. A diferencia de los entornos hospitalarios, ahora las pruebas se realizan en ranchos y zonas de manejo de ganado, donde las condiciones son más complejas.

Los perros protagonistas de esta historia son Nala y Tamal, que han demostrado una efectividad superior al 90 % en la detección de muestras contaminadas en pruebas controladas. Aunque los resultados son prometedores, los especialistas continúan en fase de validación, ya que aún se requiere ampliar las pruebas en campo con casos reales.

El siguiente paso será llevar esta innovación al terreno operativo. La UNAM ya colabora con el estado de Jalisco para incorporar a los perros en puntos de inspección ganadera, además de capacitar a nuevos entrenadores. Otras entidades como Guanajuato, Colima y Michoacán también han mostrado interés, con la intención de crear corredores sanitarios que ayuden a contener la propagación de la plaga.

Más allá de su impacto sanitario, este proyecto también fortalece la formación académica y la vinculación con el sector productivo. Pero, sobre todo, deja una imagen poderosa: la de perros que, con juego, disciplina y un extraordinario sentido del olfato, pasaron de ayudar en una crisis global de salud a proteger la economía y el bienestar animal del país, sin dejar duda de que los perros son el mejor amigo del hombre.