Ni AC/DC, ni Iron Maiden o My Chemical Romance, tienen el nivel de rockstar como el que tiene la banda chilena “31 Minutos”, con Tulio Treviño al frente, ya que no sólo logró conquistar el Teatro Metropólitan y el Auditorio Nacional en el mismo mes, ahora irá por el Zócalo de la Ciudad de México el 30 abril, donde presentará el show “Yo nunca vi televisión”, pero ¿de dónde vienen estas superestrellas?
Estos artistas, creados con materiales como calcetines, globos, pelotas, cartón, etcétera; nacieron de la imaginación de los periodistas Álvaro Díaz y Pedro Peirano, quienes después de quedarse sin empleo por el cierre del canal chileno Rock & Pop, donde formaron parte de los programas “Plan Z” y “El factor humano”; decidieron crear en 2001 su propia casa productora Aplaplac.
En el 2002 presentaron al Consejo Nacional de Televisión un proyecto infantil, El gabinete del Doctor Mojado, en el cual un pez conducía un programa de televisión desde una pecera. El proyecto logró en financiamiento para producir 21 capítulos, pero al pulir el argumento el concepto fue evolucionando hasta convertirse en un noticiero de títeres llamado “31 minutos”; este nombre se debió a la duración de cada capítulo, que debía ser de media hora, pero para darle mayor importancia agregaron un minuto más.
Así nacieron los personajes Tulio Triviño Tufillo, quien es el conductor del noticiero, Juan Carlos Bodoque, un conejo rojo que se encarga de los reportajes sobre el medio ambiente; Juanín Juan Harry, es el productor y quien hace que todo funcione; los espectáculos están a cargo de Policarpo Avendaño; Mario Hugo es el reportero becario; Calcetín con Rombos Man, un superhéroe defensor de los derechos del niños; y Guaripolo, la música es lo de él.
Originalmente, la idea era hacer un noticiero humorístico con actores, pero el presupuesto era tan bajo que optaron por títeres, así descubrieron que los muñecos permitían exagerar gestos, crear mundos absurdos y hacer humor que con humanos sería demasiado extraño.
Comenzó transmisiones el 15 de marzo de 2003, a través de la Televisión Nacional de Chile, logrando gran aceptación por parte del público de todas las edades, porque a pesar de estar inicialmente dirigido para el sector infantil, su irreverencia, sarcasmo y su conexión con situaciones del mundo real, lograron que jóvenes y adultos también se identificaran. Este éxito dio pie a que se produjeran dos temporadas más, además se generaron proyectos alternos al programa como discos, obras de teatro y un grupo musical.
