Japón anunció el miércoles que crearía un marco financiero por valor de unos 10.000 millones de dólares para ayudar a los países asiáticos a adquirir recursos energéticos, como el petróleo crudo, en un momento en que las tensiones en Oriente Medio impulsan los precios al alza y alteran las cadenas de suministro.
El apoyo, destinado a evitar efectos indirectos sobre las propias cadenas de suministro de Japón, se canalizaría principalmente a través de instituciones financieras respaldadas por el Estado, como el Banco Japonés para la Cooperación Internacional (JBIC, por sus siglas en inglés) y Nippon Export and Investment Insurance (NEXI).
Al anunciar el plan, la primera ministra, Sanae Takaichi, dijo que el apoyo equivaldría a hasta 1.200 millones de barriles de petróleo, o aproximadamente un año de importaciones de crudo de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN, por sus siglas en inglés). Habló tras una reunión del “AZEC Plus”, en el marco de la iniciativa liderada por Japón Comunidad Asiática de Emisiones Cero (AZEC, por sus siglas en inglés).
A la reunión asistieron, entre otros, líderes de Filipinas, Malasia, Singapur, Tailandia y Vietnam.
Japón buscará profundizar la cooperación estratégica con sus vecinos asiáticos para asegurar los suministros de petróleo crudo necesarios para la manufactura regional, declaró el ministro de Economía Ryosei Akazawa durante una emisión de NHK el domingo.
La iniciativa tiene como objetivo proteger la producción de bienes esenciales derivados del petróleo, incluido equipamiento médico crítico, que se fabrican en Asia y se exportan a Japón.
El ministro Akazawa confirmó que Japón mantiene reservas nacionales de petróleo “amplias”, pero admitió que el principal desafío ya no es solo el volumen, sino la creciente complejidad de las redes de distribución.
