El Banco de Francia confirmaba ayer algo que llevaba tiempo gestándose en silencio: ha retirado hasta el último lingote de oro que tenía guardado en las bóvedas de la Reserva Federal de Nueva York. Una operación que habitualmente podría haberse extendido durante dos décadas pero que, de repente, se ha acelerado. El detonante tiene nombre propio: Donald Trump.
Lo que en principio comenzó como una operación técnica de actualización de sus reservas de oro, con los últimos movimientos de EEUU frente a sus aliados europeos, incluida Francia, se ha convertido en el primer gran movimiento geopolítico que ha dejado a media Europa mirándose los unos a los otros. Además, la jugada les ha dejado con más dinero del que tenían.
La clave es vender en el momento y lugar adecuado. Lo primero que hay que entender es que Francia no fletó ningún avión cargado de oro para traerlo de vuelta a Europa. En lugar de mover físicamente los lingotes, el Banco de Francia tomó una decisión más inteligente. Tal u como explicaba la entidad bancaria en un comunicado, entre julio de 2025 y enero de 2026, han ido vendiendo las 129 toneladas de oro antiguo que almacenaba en la Reserva Federal de Nueva York en el mercado de oro norteamericano.
De ese modo, los franceses han aprovechado unos precios del oro en máximos históricos. Con esos ingresos, Francia ha ido comprando lingotes de oro que cumplía con el nuevo estándar de mayor calidad en el mercado europeo, que registraba unos precios más contenidos, para almacenar esos lingotes directamente en sus bóvedas de París.