La doble campeona olímpica Caster Semenya alzó la voz contra las pruebas de género en el deporte femenino: La campeona olímpica de 800m considera un paso atrás en la consideración de la mujer y diferencia de trato con el hombre el veto del COI a las trans y a la deportistas con diferencias de desarrollo sexual
“Vamos a hacer ruido hasta que se nos escuche… ¿Si soy aceptada como mujer, por qué mi cuerpo es un problema?”
La atleta denuncia que estas medidas violan los derechos de las mujeres y promete seguir luchando.
El paso atrás del COI al retomar unos test de sexo abandonados en los años 90 del siglo pasado por consideraciones éticas y legales, conforta al orden establecido, a la necesidad de establecer reglas fijas para una realidad ambigua, y enfurece y rebela a quienes la sufren y al mundo de la ciencia y la ética.
El Tribunal Europeo de Derechos Humanos le dio la razón en su negativa a medicarse, pero su sentencia no modifica las normas. “Si el COI hubiera escuchado de verdad, si la presidenta Coventry hubiera hecho lo que exige una política basada en la evidencia, esta política no existiría. No huele a ciencia. Apesta a estigma. No nació del cuidado por las atletas. Nació de la presión política. Como mujer africana, esperaba que la presidenta Coventry fuera diferente. Esperaba que nos escuchara a todas.
Semenya forma parte de Humans of Sport, una asociación que aboga por la inclusión, cuya directora ejecutiva, Payoshni Mitra, traza la línea ideológica, de clase, de género, de raza, en la que se mueve el concepto “mujer biológica”: “El movimiento deportivo se doblega ante las mismas fuerzas que desmantelan los derechos humanos a nivel mundial: la administración Trump, el movimiento crítico con el género, el esencialismo biológico disfrazado de equidad”.
