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Las “Perdidas” confesaron un crimen

La popular influencer Wendy Guevara enfrenta una de las crisis de imagen más severas de su carrera tras el resurgimiento de videos antiguos donde realiza bromas sobre el abuso de menores de edad.

En una reciente entrevista retomada por el programa Sale el Sol, Wendy admitió que en los inicios de “Las Perdidas” ella y sus compañeras decían “estupideces” con el único fin de volverse virales y alcanzar la fama. La influencer intentó contextualizar sus palabras mencionando que creció bajo la influencia del “humor negro” que imperaba en la televisión mexicana hace años, citando ejemplos como “Jaime Duende” o personajes de Chespirito. Sin embargo, aclaró que no busca minimizar la situación: “Si usted se sintió ofendido… discúlpeme de verdad y lo digo de todo corazón”.

A pesar de las disculpas, la polémica no cesa. Los conductores de Sale el Sol fueron tajantes al señalar que lo dicho en esos videos no califica como humor, sino como la descripción de delitos graves. “Hay una gran diferencia entre contar un chiste y hablar de un delito en tono de broma”, señalaron, subrayando que incluso hace diez o veinte años, el abuso seguía siendo un crimen.

La situación se agrava al recordar que Paola Suárez, amiga cercana de Wendy, también ha sido señalada por comentarios similares en podcasts donde afirma que le gustan los menores. Aunque Wendy recordó que ella misma fue víctima de abuso en su infancia, los críticos insisten en que su pasado no justifica normalizar estas conductas en su contenido. Mientras no existan denuncias legales, el caso permanece en una “funa” masiva, pero el mensaje social es claro: la protección a los menores debe ser absoluta.