Millones de niños menores de cinco años perecen cada año en el mundo por enfermedades prevenibles, y el ritmo de reducción de esas muertes se ha desacelerado desde 2015, indicó un informe divulgado el 18 de marzo por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
En el año 2024 un total de 4.9 millones de niños murieron antes de cumplir los cinco años, de los cuales 2,3 millones eran recién nacidos, según el informe preparado por Unicef, la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Grupo Banco Mundial y el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU.
El informe constata que, aunque las muertes de menores de cinco años se han reducido más de la mitad desde el año 2000, el ritmo de reducción se ha desacelerado más de 60 % desde 2015.
África subsahariana concentra 58 por ciento de las muertes infantiles, mientras que son de nueve por ciento en Europa o América del Norte, o de seis por ciento en Australia y Nueva Zelanda.
La malnutrición, las enfermedades infecciosas y las complicaciones al nacer siguen entre las principales causas.
Por primera vez, el informe estima las muertes causadas directamente por la malnutrición aguda grave, y concluye que más de 100 mil niños de uno a 59 meses (cinco por ciento del total) fallecieron por esta causa en 2024.
El impacto es mucho mayor si se consideran los efectos indirectos, ya que la malnutrición debilita la inmunidad de los niños y aumenta su riesgo de morir por enfermedades infantiles comunes.
Las muertes de recién nacidos representan cerca de la mitad de todas las defunciones de menores de cinco años, lo que refleja un progreso más lento en la prevención de muertes en el momento del parto.
Las principales causas entre los recién nacidos fueron las complicaciones derivadas del parto prematuro (36 por ciento) y las complicaciones durante el trabajo de parto y el parto (21 por ciento). Las infecciones, como la sepsis neonatal y las anomalías congénitas, también fueron causas importantes.