La llamada hidrólisis alcalina, conocida popularmente como “cremación en agua”, es un método funerario que no utiliza fuego.
En lugar de una cremación tradicional, el cuerpo se coloca en una solución de agua caliente y compuestos alcalinos que acelera su descomposición en cuestión de horas.
Al finalizar el proceso, únicamente quedan los huesos, que se secan y se pulverizan para entregarlos a la familia en una urna, de manera similar a las cenizas.

El resto del material se convierte en un líquido estéril que posteriormente se elimina a través del sistema de aguas residuales.
Esta técnica ha comenzado a promoverse como una alternativa más ecológica, ya que genera menos emisiones contaminantes que la cremación convencional; de hecho, en Escocia ya se utiliza este procedimiento.
La técnica es vista por muchas familias como un proceso más suave y sereno que la incineración, simbolizando una transición más natural.
