Respetar los ritmos de nuestro reloj biológico o de nuestro reloj interno al momento de alimentarnos puede ser tan importante como lo que comemos y la cantidad que comemos. Es decir, cuidar el momento del consumo de alimentos es relevante para proteger la salud y así lo indica un nuevo estudio que señala que con sólo dejar de comer 3 horas antes de dormir podemos beneficiar el corazón.
Ayuno sí, pero alineado con el descanso
El ayuno, como medida para proteger la salud e incluso reducir el peso corporal y el porcentaje de grasa, ha cobrado relevancia por sus beneficios demostrados científicamente para la salud cardiometabólica. Sin embargo, alinear la restricción horaria con el descanso nocturno resulta clave según un nuevo estudio.
Una investigación realizada con un grupo de intervención y un grupo de control, con 39 personas de entre 36 y 75 años que tenían sobrepeso u obesidad, demostró que extender el ayuno en sólo 3 horas y sincronizarlo con el sueño mejora considerablemente la salud cardiometabólica en adultos de mediana edad y mayores, al fortalecer la coordinación entre la actividad metabólica regulada por el ritmo circadiano y el descanso nocturno.
En concreto, el estudio fue un ensayo controlado aleatorizado publicado el pasado 12 de febrero y realizó una intervención de ayuno nocturno prolongado de 13 a 16 horas, y los comparó con un grupo control cuyo ayuno habitual era de entre 11 y 13 horas; ambos grupos apagaron las luces 3 horas antes de acostarse y la intervención duró 7,5 semanas sin modificar las calorías de su alimentación, sino únicamente controlando las horas de restricción en la ingesta de alimentos.
Los resultados mostraron que el ayuno nocturno prolongado mejoró considerablemente la salud cardiometabólica al reducir la presión arterial y mejorar la tolerancia oral a la glucosa, al mismo tiempo redujo la frecuencia cardíaca y los niveles de cortisol, todo lo cual se traduce en una mayor salud cardiometabólica.
Todo esto se debe a que dejando de comer tres horas antes de irnos a dormir y posteriormente extender el ayuno durante las horas de descanso hasta el día siguiente logramos que el cuerpo reduzca sus niveles de estrés considerablemente y respetamos nuestro reloj biológico o nuestro reloj interno.
