¿Estamos ante el inicio del declive de la monarquía británica? Hubo una época en la que las casas reales parecían inquebrantables, casi sagradas. Sin embargo, hoy esa percepción se ha ido desvaneciendo entre escándalos, filtraciones y decisiones que ya no pueden ocultarse bajo las reglas del protocolo.
Durante décadas, Isabel II representó estabilidad y permanencia: 70 años en el trono, una vida de 96 años, 15 primeros ministros durante su reinado y liderazgo sobre más de 30 países como cabeza de la Commonwealth. Una figura histórica sin duda, aunque no exenta de controversias, especialmente por los problemas ligados a su hijo, Príncipe Andrés.
A finales de los años noventa, una amiga cercana del príncipe, Ghislaine Maxwell, lo puso en contacto con Jeffrey Epstein, posteriormente señalado por delitos graves relacionados con explotación de menores. Con el tiempo, Epstein logró ganarse la confianza de Andrés, en una relación que más tarde desataría uno de los mayores escándalos para la familia real británica.
