En un giro relevante en la política exterior hacia Venezuela, el gobierno de Estados Unidos eliminó este miércoles las sanciones que pesaban sobre la presidenta interina, Delcy Rodríguez, quien figuraba en la lista del Departamento del Tesoro desde 2018.
La decisión fue oficializada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), que retiró su nombre del registro de personas sancionadas, lo que implica el levantamiento de restricciones financieras que impedían a ciudadanos y empresas estadounidenses mantener vínculos comerciales con ella.
Con esta medida, Rodríguez recupera la posibilidad de realizar transacciones en territorio estadounidense y acceder a eventuales activos que hubieran permanecido congelados, en lo que analistas consideran un paso clave hacia la normalización de relaciones entre ambos países.
El movimiento ocurre en un contexto político extraordinario marcado por la captura del exmandatario Nicolás Maduro, quien actualmente enfrenta un proceso judicial en Nueva York por cargos relacionados con narcotráfico. Este hecho detonó una reconfiguración del poder en Caracas y abrió la puerta a un diálogo directo con Washington.
Como parte de este deshielo diplomático, Estados Unidos también reactivó recientemente las operaciones de su embajada en Caracas, tras años de ruptura formal de relaciones, lo que refuerza la nueva etapa de entendimiento bilateral.
Desde el gobierno venezolano, Rodríguez celebró la decisión y expresó su expectativa de que este paso contribuya a desmontar gradualmente el resto de sanciones económicas que aún pesan sobre el país, algunas de las cuales han sido flexibilizadas en meses recientes.
Aunque la medida representa un avance significativo, Washington mantiene restricciones sobre otros actores del aparato estatal venezolano, por lo que el proceso de normalización aún se perfila como gradual y condicionado a futuros acuerdos políticos y económicos.
