La cuenta regresiva ha comenzado. La NASA afina los últimos detalles para el lanzamiento de Artemis II, una misión que marcará un nuevo capítulo en la exploración espacial al enviar astronautas a orbitar la Luna por primera vez en más de medio siglo.
El despegue está previsto para este 1 de abril desde el Centro Espacial Kennedy, desde donde partirá la tripulación rumbo a una travesía de 10 días que los llevará más allá de la órbita terrestre baja, algo que no ocurre desde las misiones Apolo.
Durante el recorrido, la nave se internará miles de kilómetros más allá de la cara oculta lunar, en una trayectoria diseñada para poner a prueba las capacidades técnicas que serán clave en futuras expediciones. Más que un simple viaje, se trata de una misión de validación para los sistemas que sostendrán la presencia humana fuera de la Tierra.
La tripulación está integrada por Reid Wiseman, Christina Koch y Victor Glover, junto con Jeremy Hansen, miembro de la Agencia Espacial Canadiense. El equipo refleja una apuesta por la diversidad dentro del programa, al incluir perfiles que amplían la representación en este tipo de misiones.
Uno de los objetivos centrales será evaluar el desempeño del cohete Space Launch System y la cápsula Orion, desarrollos clave del programa Artemis. Ambos sistemas serán sometidos a condiciones reales de vuelo en el espacio profundo.
El viaje no estará exento de riesgos. En determinados momentos, la tripulación podría quedar incomunicada con el centro de control, por lo que deberán operar de manera autónoma ante cualquier contingencia.
Tras completar la órbita alrededor de la Luna, la misión contempla el regreso a la Tierra con un amerizaje en el océano Pacífico. Con Artemis II, la NASA no solo retoma el camino hacia la Luna, sino que sienta las bases para futuras misiones que buscan llevar a la humanidad aún más lejos.
