El Arzobispo de Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos, encabezó la misa Crismal en el Martes Santo, que se sitúa en el corazón de la Pascua de Cristo, donde se bendice el óleo de los enfermos, óleo de catecúmenos y el santo crisma, en donde participan los sacerdotes de la Arquidiócesis para renovar sus promesas.
Llamó a los párrocos a redoblar su trabajo a favor de los feligreses, de los pueblos, a denunciar las injusticias, a impulsar valores, la fe, la misericordia, la paz y el perdón.
Solicitó defender con su tarea evangelizadora a la institución familiar que sufre los embates de los falsos valores de la modernidad reflejadas en las dinámicas disfuncionales que afectan a la sociedad.
Señaló que quisiera que la reunión como sacerdotes, junto con el pueblo del que forman parte, sea el inicio de una nueva etapa en la iglesia arquidiocesana de Antequera, un tiempo de gozosa fraternidad, de renovado fervor evangélico y de compromiso pastoral compartido para ser signo de la gracia de la unción con el Espíritu del Señor.
Aseguró que han sido enviados a ungir con el óleo de la alegría que es Cristo el Señor, para que todo hombre y toda mujer de la arquidiócesis conozca, sin obstáculos y sin dificultades, el verdadero amor divino y con la gracias de la unción sea un discípulo y misionero del Señor.
Posteriormente, bendijo los santos óleos, el óleo de catecúmenos, el de los enfermos y el Santo Crisma que se utilizan en diversas celebraciones, además de entregar reconocimientos a sacerdotes que cumplieron 25 y 50 años de ministerio sacerdotal.
