La anatomía del taco comienza con una tortilla caliente que sostiene la historia de un país entero: carne, salsa, cilantro, cebolla y unas gotas de limón que equilibran cada sabor. No es casualidad que México celebre cada 31 de marzo el Día del Taco, una fecha nacida del reconocimiento popular a uno de los platillos más representativos de la gastronomía nacional… Muestra de ello son los taquitos de la 16 poniente, de las manos de doña Lesbia Ruiz, quien desde hace 8 años levantó su negocio comenzando apenas con medio kilo de carne y la intención de salir adelante.
Con el paso del tiempo, el pequeño puesto creció hasta ofrecer una variedad de guisos que van desde bistec y cabeza de res hasta chorizo, longaniza, pollo y carne molida, preparados diariamente con ingredientes frescos adquiridos desde la mañana. A sus 68 años, la cocina sigue siendo su motor, impulsada por la necesidad de trabajar y por la satisfacción de ver regresar a clientes que han hecho del lugar una parada obligada.
El trabajo detrás de cada taco inicia horas antes de abrir, con la cocción lenta de los guisos más complejos y la preparación constante que caracteriza a un negocio familiar donde participan varias generaciones.
Entre el aumento de precios en insumos y las largas jornadas de lunes a sábado, la taquería se mantiene gracias a la constancia, la limpieza y el cuidado en la calidad de los alimentos. Así, en este día del taco, historias como la de doña Lesbia recuerdan que detrás de cada orden servida existe esfuerzo, tradición y una vida entera dedicada a alimentar a quienes encuentran en un simple taco un momento de felicidad.
