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Celebran en Jalatlaco el tradicional Viernes de Dolores

Entre rezos, colores y aromas tradicionales, el barrio de Jalatlaco volvió a convertirse en escenario de una de sus celebraciones más emblemáticas: el Viernes de Dolores, una fecha profundamente arraigada en la identidad oaxaqueña que marca el sexto viernes de Cuaresma y anuncia la cercanía de la Semana Santa.

Como ha ocurrido por más de medio siglo, el callejón Hidalgo se transformó en el punto de encuentro donde vecinos y visitantes se reunieron para compartir una jornada cargada de devoción, pero también de convivencia.

Las actividades iniciaron con una misa que congregó a decenas de fieles, quienes acudieron con la intención de agradecer, pedir y mantener viva una tradición que pasa de generación en generación. Tras el acto religioso, el ambiente se tornó festivo: las familias del barrio abrieron sus puertas y ofrecieron una muestra de la gastronomía local.

Aguas frescas, nieves, tamales, tortas y antojitos típicos formaron parte del convite, convirtiendo la celebración en una experiencia donde la fe también se saborea.

Más allá del aspecto religioso, el Viernes de Dolores en Jalatlaco se mantiene como un símbolo de identidad colectiva. Es una tradición que no solo honra la espiritualidad, sino que refuerza el sentido de comunidad y pertenencia.

Año con año, esta festividad demuestra que las costumbres no se pierden: se transforman, se comparten y siguen latiendo en el corazón de Oaxaca.