El cine mexicano se viste de luto tras la partida de Alicia Caro, figura emblemática que dejó una huella imborrable en la cinematografía nacional. Nacida en Colombia, pero mexicana de corazón desde su llegada al país en 1939, Caro transformó su formación en danza y actuación en una prolífica carrera que inició formalmente en 1947 con el filme Soledad.
Su legado incluye colaboraciones con directores de la talla de Luis Buñuel y Emilio “El Indio” Fernández, además de haber compartido créditos con íconos como Germán Valdés “Tin Tan” en la recordada cinta El Ceniciento. Con títulos memorables como Allá en el Rancho Grande y La hija del engaño, Alicia Caro se consolida como una de las leyendas que definieron la identidad del cine de oro en México.
