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Día púrpura: 50 millones de pacientes de epilepsia.

El Día Púrpura es una iniciativa internacional de base dedicada a aumentar la concienciación sobre la epilepsia en todo el mundo. Cada 26 de marzo, se invita a personas de países de todo el mundo a vestir de morado y organizar eventos para apoyar la concienciación sobre la epilepsia. El año pasado, ¡participaron personas de más de 85 países de todos los continentes! Canadá es el único país del mundo que reconoce oficialmente el 26 de marzo como el Día Púrpura mediante la Ley del Día Púrpura, implementada el 28 de junio de 2012.

El Purple Day fue creado en 2008 por Cassidy Megan, una niña canadiense de nueve años diagnosticada con epilepsia. Motivada por sus propias experiencias, Cassidy buscó generar conciencia sobre la enfermedad y asegurar a quienes la padecen que no están solos. Desde entonces, el movimiento ha crecido y se celebra en más de 85 países, donde personas y organizaciones se visten de púrpura y realizan eventos para educar al público y disipar mitos sobre la epilepsia.

En este Día Mundial de la Concienciación sobre la Epilepsia, es fundamental promover la sensibilización y el respeto hacia las personas con esta condición, erradicar estereotipos y garantizar su plena participación en todos los ámbitos de la vida. La inclusión no es solo una cuestión de derechos humanos, sino también un elemento esencial para el desarrollo de una sociedad más equitativa y justa.

Los pacientes con epilepsia sufren descargas eléctricas excesivas en el cerebro, que afectan la actividad normal de las neuronas y provocan crisis epilépticas. Dependiendo de la región del cerebro donde sucede, esas crisis pueden dar lugar a diferentes manifestaciones, como espasmos musculares, movimientos incontrolables, alteración y pérdida de la conciencia y convulsiones. La frecuencia de las crisis también varía entre los pacientes y puede ser escasa o producirse más de una vez al día. 

Por lo general, las crisis duran de unos segundos hasta unos pocos minutos y no necesitan atención médica inmediata. Sin embargo, si la crisis persiste durante más de cinco minutos, se recomienda llevar a la persona al hospital.

La epilepsia es una enfermedad cerebral crónica no transmisible que afecta a personas de todas las edades. Se caracteriza por convulsiones recurrentes, que son episodios breves de movimiento involuntario que pueden involucrar una parte del cuerpo (parcial) o su totalidad (generalizado), y en ocasiones se acompañan de pérdida de conciencia y control de funciones corporales. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente 50 millones de personas en el mundo padecen epilepsia, lo que la convierte en uno de los trastornos neurológicos más comunes. Se estima que hasta un 70% de las personas con epilepsia podrían vivir sin convulsiones si se diagnosticaran y trataran adecuadamente.

Las crisis epilépticas pueden dividirse en dos grandes grupos: focales y generalizadas. Las crisis focales afectan a una sola zona del cerebro y se subdividen en simples y complejas.

En las crisis simples no hay pérdida de conciencia, pero puede haber cambios sensoriales (en el olfato o el gusto), movimientos involuntarios en determinadas partes del cuerpo, mareos y hormigueos. En las crisis complejas se produce una alteración o pérdida de conciencia, lo que significa que el paciente puede no ser capaz de responder a lo que le rodea.

Las crisis generalizadas, como su nombre indica, son aquellas que afectan a ambos hemisferios cerebrales. Existen seis tipos principales de crisis generalizadas:
* Tónica: provocan rigidez muscular
* Atónica: provoca la pérdida de control muscular
* Clónica: provoca movimientos repetitivos
* Mioclónica: provoca movimientos bruscos
* Tónico-clónica: hace que el paciente se esfuerce
* Crisis de ausencia: el paciente no responde al entorno que le rodea y parece mirar “a la nada”.