La cuenta regresiva rumbo a la Copa Mundial de Futbol de 2026 no solo acelera la preparación deportiva, también mueve a sectores clave de la economía. Uno de ellos es el cervecero, que anticipa un aumento considerable en sus ventas durante el torneo, con estimaciones que apuntan a un crecimiento de hasta 20 por ciento.
El optimismo del sector se sustenta en el volumen de producción disponible —que supera los 136 millones de hectolitros anuales— y en el comportamiento esperado del mercado, donde se prevé un incremento tanto en el consumo en hogares como en espacios de convivencia colectiva.
En este contexto, compañías como Grupo Modelo y Heineken ya afinan sus planes para evitar desabasto durante la justa mundialista. La logística se concentrará especialmente en las ciudades sede: Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara, donde se desplegarán acciones como almacenamiento adicional, renta de bodegas y distribución estratégica en puntos de alta demanda.
No obstante, el escenario no está exento de desafíos. La industria reconoce que el aumento en la movilidad, así como las obras vinculadas al evento, podrían generar cuellos de botella en el traslado de mercancías. Ante ello, las empresas buscan fortalecer sus cadenas de suministro con esquemas más flexibles que permitan reaccionar con rapidez.
El fenómeno también estará marcado por los hábitos de los aficionados. Mientras una parte importante seguirá los partidos desde casa —lo que impulsará la compra en tiendas y supermercados—, otra se concentrará en zonas de convivencia como los Fan Fests, que se perfilan como espacios clave para el consumo masivo.
En conjunto, el Mundial se proyecta como una oportunidad relevante para el sector cervecero, que no solo apuesta por mayores ventas, sino también por demostrar su capacidad de respuesta ante uno de los eventos de mayor demanda a nivel global.
