El baloncesto comienza a ser reconocido como una herramienta que va más allá del deporte, especialmente en el desarrollo de niñas y niños con TDAH. A través de dinámicas que combinan movimiento, concentración y disciplina, esta práctica contribuye al fortalecimiento de habilidades cognitivas y conductuales.
Especialistas en entrenamiento deportivo destacan que, más allá de liberar energía, el básquet permite trabajar aspectos como la atención, el control de impulsos y la toma de decisiones. Estas habilidades se desarrollan de manera natural dentro de la cancha, donde los menores deben mantenerse activos y enfocados en todo momento.
En México, este enfoque aún enfrenta retos, principalmente por la falta de capacitación en algunos espacios deportivos para atender a niños con estas características. Sin embargo, cada vez son más las iniciativas que buscan integrar el deporte como parte de un desarrollo integral, apostando por una formación que también impacte en la vida diaria de los menores.
