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Crecen flores en desierto, suceso sin precedentes

El desierto de Atacama volvió a florecer en primavera. Tras las lluvias de agosto, más de 200 especies de la región chilena se activaron y provocaron la primera gran floración desde 2017.

Internet se llenó de fotos impresionantes, pero (pasado el hype) hay un problema central: señales cada vez más claras de un sistema climático desestabilizado.

¿Qué ha pasado? En agosto de 2025, un borrasca dejó acumulados de entre 40 y 60 mm en la Región chilena de Atacama. Concretamente en el sur: en Huasco, Freirina, Vallenar y el Parque Nacional Llanos de Challe. Como consecuencia, la floración arrancó la tercera semana de septiembre y alcanzó su pico entre finales de septiembre y mediados de octubre.

El espectáculo era increíble: un manto de añañucas rojas y amarillas, de suspiros, de huilles, de patas de guanaco y garras de león.

El espectáculo era increíble: un manto de añañucas rojas y amarillas, de suspiros, de huilles, de patas de guanaco y garras de león.

¿Y eso? Como explicaba Maria Fernanda Pérez, ecóloga de la PUC de chile, las floraciones fuera de temporada generan un desfase entre la floración y los polinizadores. ¿De qué sirve que haya polen, si no tenemos abejas que hagan su trabajo? Efectivamente: de absolutamente nada.

Es más, si el cambio climático provoca este tipo de floraciones de forma habitual, esa desregulación podría provocar problemas muy serios. Al fin y al cabo, basta con pensar en que una semilla de pata de guanaco puede pasar quince años en el suelo del desierto hasta que llega su momento; si germina y no hay nadie que polinice no habrá otra semilla más.

El cambio climático nos va a causar más problemas de los que somos capaces de imaginar. Porque lo grave no es lo del nivel del mar, el derretimiento de los glaciales o la subida de las temperaturas (que también). Lo más importante son estas pequeñas cosas que cambian todo. Cosas tan pequeñas que no hemos pensando en ellas.