Skip to content

El equinoccio de primavera es el fenómeno de luz en Chichén Itzá que simboliza el descenso del dios Kukulkán y marca el inicio del ciclo agrícola

Cada año, durante el equinoccio de primavera, la zona arqueológica de Chichén Itzá se convierte en escenario de uno de los fenómenos más impresionantes de la cultura maya: el descenso simbólico de una serpiente sobre la pirámide de Pirámide de Kukulkán.

Este evento ocurre gracias a un preciso juego de luz y sombra. Alrededor de las 3 de la tarde, el Sol proyecta una serie de triángulos sobre la escalinata norte que, poco a poco, forman la silueta de una serpiente en movimiento. Este efecto no es casualidad, sino el resultado del avanzado conocimiento astronómico de los mayas.

Para esta civilización, la figura representaba el descenso del dios Kukulkán, quien llegaba para marcar el inicio de un nuevo ciclo agrícola y fertilizar la tierra. Así, este espectáculo no solo era visual, sino también profundamente simbólico.

La pirámide, además, refleja la precisión del calendario maya: sus 365 escalones corresponden a los días del año, integrando ciencia, religión y arquitectura en una sola construcción.

Hoy en día, cientos de visitantes acuden a presenciar este fenómeno que, más allá de su belleza, revela el legado y la sofisticación de una de las grandes civilizaciones de Mesoamérica.