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El pozol chiapaneco se celebra, se degusta y se disfruta… una bebida tradicional heredada para los chiapanecos . El Mercado 5 de mayo referente de buen pozol.

Desde la madrugada y hasta bien entrada la tarde, el pozol chiapaneco se prepara con paciencia en los mercados tradicionales, donde el trabajo comienza incluso un día antes. El maíz se cuece por horas hasta reventar, mientras el cacao se tuesta lentamente para después molerse al amanecer. El resultado es una bebida espesa y refrescante que forma parte de la vida cotidiana en Tuxtla Gutiérrez, especialmente en espacios como el mercado 5 de Mayo, donde su elaboración sigue siendo completamente artesanal.
Detrás de cada jícara hay historias familiares que han pasado de generación en generación. Mujeres que crecieron entre molinos y fogones hoy sostienen negocios que representan no solo una fuente de ingreso, sino también un símbolo de identidad cultural.
El oficio enfrenta nuevos desafíos: el incremento en los precios del maíz, el cacao y otros insumos ha complicado mantener costos accesibles, mientras que las ventas aún resienten los efectos de la pandemia. Aun así, quienes se dedican a esta actividad insisten en preservar la calidad y el sabor que caracteriza al pozol tradicional.
En fechas especiales como el Día del Pozol o durante celebraciones emblemáticas, la afluencia de visitantes revive la actividad en los locales. Más allá de su preparación, esta bebida representa el esfuerzo cotidiano, el cuidado en su elaboración y el orgullo de mantener viva una tradición profundamente arraigada en Chiapas.