En el fútbol existen los empates con sabor a victoria, y lo que vivimos este fin de semana en el Estadio Jalisco fue exactamente eso. Atlas y Toluca nos regalaron el que, sin duda, es el mejor partido de la jornada; un duelo de estrategias, garra y un final de película.
El Toluca parecía tener el botín completo en la bolsa. Los Diablos Rojos dominaron gran parte del encuentro con su característico juego de posesión, pero se toparon con una muralla rojinegra que nunca bajó los brazos. Sin embargo, lo mejor estaba guardado para el tiempo de compensación.
Al minuto 94, cuando el reloj agonizaba, apareció el joven Víctor Ríos. El canterano tomó un balón en las afueras del área y, sin pensarlo, sacó un zapatazo implacable que se colgó en el ángulo.
Con este resultado, la “Academia” logra mantenerse firme entre los primeros ocho lugares de la tabla general, asegurando, por ahora, su estancia en los puestos de clasificación.
