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Campeche vive momentos de tensión y daños tras marcha del 8M

El Día Internacional de la Mujer en Campeche, que este año se conmemoró con movilizaciones el 8 de marzo, dejó una estampa de tensión, indignación y daños materiales en el Palacio Estatal. Lo que comenzó como una jornada de protesta pacífica para exigir justicia por los casos de violencia de género y desapariciones, terminó con vidrios rotos, pintas en la fachada y puertas dañadas, reflejo del conflicto que se desató entre manifestantes y las autoridades.

Durante la marcha, cientos de mujeres y colectivos feministas recorrieron las calles del centro de la ciudad, levantando pancartas y gritos que reclamaban seguridad, igualdad y visibilidad frente a la violencia que enfrentan a diario. Sin embargo, algunos grupos realizaron intervenciones directas sobre el Palacio Estatal, dejando marcadas las huellas de la protesta en uno de los edificios más emblemáticos de la capital.

El impacto de los disturbios no se limitó al inmueble gubernamental. Personal de mantenimiento y autoridades locales iniciaron de inmediato labores de limpieza y evaluación de los daños, mientras el debate sobre el respeto al patrimonio histórico se entrelazaba con la exigencia de justicia social. El Palacio Estatal, testigo de décadas de historia, presentó vidrios rotos, pintas en su fachada y afectaciones en puertas y accesos, símbolos del momento de tensión vivido.

Organizaciones feministas y colectivos participantes insistieron en que su objetivo no es destruir, sino visibilizar la violencia sistémica que enfrentan las mujeres en Campeche y en el país. “No estamos aquí para dañar, sino para que nos vean y nos escuchen”, declararon algunos de los voceros de las agrupaciones.

La jornada del 8 de marzo en Campeche se convirtió así en un cruce de voces y emociones: de un lado, la protesta legítima y la demanda de justicia; del otro, la protección del patrimonio y la labor de las autoridades por mantener el orden público. Los daños materiales y la tensión vivida dejan una estampa que permanecerá como un recordatorio de los desafíos sociales que enfrenta la ciudad y del fervor con que las mujeres alzan la voz por sus derechos.

Las autoridades indicaron que continuarán evaluando los daños y analizando responsabilidades, mientras que colectivos feministas aseguraron que seguirán organizando movilizaciones para exigir seguridad, visibilidad y justicia, reafirmando que la lucha contra la violencia de género no se detiene.