Skip to content

Irán se baja de la Copa del Mundo; ¿Quién lo podría sustituir?

El fútbol ha dejado de ser una prioridad en Teherán. Este miércoles 11 de marzo, el Ministro de Deportes de Irán, Ahmad Donyamali, hizo oficial lo que muchos temían: la Selección de Irán se retira de la Copa del Mundo 2026. “No existen condiciones para participar”, sentenció el funcionario, vinculando la decisión directamente al asesinato del líder Alí Jameneí el pasado 28 de febrero en ataques atribuidos a Estados Unidos e Israel.

La decisión llega apenas horas después de que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, intentara mediar tras una reunión con Donald Trump. Aunque Trump garantizó visados para los jugadores, el gobierno iraní calificó al país anfitrión como un “gobierno corrupto” con el que es imposible convivir deportivamente. El boicot es total: Irán no solo rechaza jugar en suelo estadounidense, sino que se retira por completo de la competencia.

¿Quién ocupará el lugar de Irán en el Grupo G junto a Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda? El Reglamento de la FIFA, en su artículo 6.7, otorga al organismo la “entera discreción” para elegir un reemplazo. La lógica deportiva apunta a la Confederación Asiática. Irak, que actualmente está en zona de repechaje internacional, es el candidato número uno para subir directamente a la fase de grupos.

Si Irak asciende, se abriría una vacante en el repechaje internacional, la cual podría ser tomada por Emiratos Árabes Unidos, la selección que sigue en el ranking asiático tras haber caído precisamente ante Irak. Sin embargo, FIFA también podría optar por un criterio de ranking global, aunque esto es menos probable debido a los equilibrios de cupos por confederación.

SANCIONES Y PRECEDENTES

El retiro no saldrá barato. Irán enfrenta una multa mínima de 250,000 francos suizos, además de la obligación de devolver los 12 millones de dólares ya entregados para su preparación. No veíamos una ausencia por causas políticas de este calibre desde 1950. Hoy, el Mundial 2026 pierde a un competidor, pero el fútbol pierde su capacidad de ser el puente sobre el conflicto.

La FIFA tiene 30 días para oficializar al sustituto. Mientras tanto, el Grupo G queda en el limbo, esperando a ver quién hereda el lugar de una nación que ha decidido que, esta vez, el balón no puede rodar sobre la guerra.