Un grupo de operadores del transporte público, pertenecientes a la R-33, realizó un paro laboral para denunciar diversas irregularidades que, aseguran, afectan su trabajo diario. De acuerdo con testimonios, los conductores decidieron manifestarse de manera pacífica para exigir que se revisen las sanciones económicas y otras condiciones laborales impuestas por la oficina administrativa de la cooperativa.
Entre las principales inconformidades, los choferes señalan que se les aplican multas de entre 500 y 700 pesos por situaciones como ingresar tarde a su turno, salir antes de la ruta o no enviar reportes en tiempo real cuando una unidad se encuentra en el taller por mantenimiento. También denunciaron que algunos conductores enfermos no reciben permisos para ausentarse y, en caso de hacerlo, se les aplican sanciones económicas.
Los operadores indicaron que otra de las peticiones es que se respete el sistema de roles de trabajo que se compartía previamente en un grupo de comunicación, donde se informaban los horarios con anticipación. Asimismo, pidieron que se les permita contar con apoyo de otros choferes en las unidades sin recibir sanciones, ya que actualmente solo se autoriza a dos operadores por vehículo.
Los afectados, refieren que la mayoría de los operadores respalda el movimiento. Señalaron que, de no llegar a un acuerdo, buscarán acudir a otras instancias para solicitar la intervención de las autoridades y encontrar una solución que no afecte ni a los trabajadores ni a los usuarios del transporte público.
