Mérida, Yucatán, a 4 de marzo de 2026.- “Hoy no hablamos en susurros, hablamos claro, hablamos juntas. Venimos de historias que resistieron, de mujeres que caminaron antes abriendo puertas donde solo había muros… Porque la igualdad no es un favor, es un derecho”.
Con estas palabras de la poesía coral “Aquí cada voz cuenta”, interpretada por alumnas y personal femenino, la Unidad Académica de Bachillerato con Interacción Comunitaria conmemoró el 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, en un acto que trascendió el simbolismo para reafirmar compromisos institucionales concretos.
La jornada, titulada “8M: igualdad, dignidad y acción institucional”, reunió a autoridades, docentes, personal administrativo y estudiantes en un espacio donde la reflexión se convirtió en acción.
Una de las acciones más significativas del día fue la inauguración de los primeros “Baños Violetas”, espacios equipados con insumos gratuitos de higiene menstrual, información y condiciones dignas para estudiantes y personal, como parte de las estrategias institucionales para garantizar igualdad sustantiva y bienestar dentro de la comunidad.
En su mensaje central, la Dra. Leticia Paredes Guerrero, coordinadora del Programa Institucional de Igualdad de Género (PROGÉNERO) de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) subrayó que el 8M no es una celebración, sino una conmemoración de una lucha vigente.
“Nos reunimos no para celebrar una fiesta, sino para conmemorar una lucha que sigue viva”, afirmó ante el estudiantado, al recordar que los derechos que hoy ejercen las mujeres fueron conquistas históricas que no deben darse por sentadas.
Destacó que palabras: “derecho, justicia y acción” deben dejar de ser conceptos abstractos para convertirse en práctica cotidiana dentro de las aulas.
“El derecho a estudiar, a decidir sobre nuestros cuerpos, a caminar sin miedo, no debería ser una aspiración, sino una certeza”, señaló.
La académica enfatizó que la justicia se construye en la convivencia diaria, al erradicar micromachismos y normalizaciones de la violencia, y llamó a los jóvenes a ejercer una “rebeldía bien encausada” que transforme la cultura institucional hacia relaciones respetuosas y equitativas.
“No esperen a graduarse para empezar a cambiar el mundo. El cambio ocurre cuando señalamos una injusticia y cuando decidimos que nuestra voz tiene el poder de derribar estereotipos”, puntualizó.
Por su parte, el coordinador general de la UABIC, Dr. Jorge Carlos Guillermo Herrera, reiteró que el compromiso con la igualdad de género es un asunto prioritario y no secundario para la institución.
“El tema de la no discriminación y de la igualdad entre mujeres y hombres no es solo discurso; tiene que traducirse en acciones concretas”, expresó.
Recordó que hace dos años se instaló en la UABIC la primera antimonumenta de la Universidad como símbolo de memoria y lucha, y que desde entonces se han implementado diversas estrategias para cerrar brechas, entre ellas la creación del lactario y la consolidación de espacios seguros.
Durante el evento se inauguraron los primeros “Baños Violetas”, equipados con insumos gratuitos de higiene menstrual, información y condiciones dignas para estudiantes y personal.
“Si bien existen diferencias biológicas, no deben traducirse en desigualdad social”, enfatizó.
Asimismo, anunció medidas administrativas para atender posibles ausencias derivadas de malestares menstruales, con el fin de evitar que se conviertan en factor de rezago académico.
La maestra Reina Marisol Perera Rodríguez, responsable de Progénero en la UABIC, realizó un recuento de las acciones emprendidas en los últimos años: la instalación del Botiquín Violeta, la creación del colectivo estudiantil Unión por la Diversidad, el proyecto “Jaguares Aventureros” para madres trabajadoras, talleres de sensibilización, la habilitación de la sala de lactancia y ahora los Baños Violetas.
“La igualdad no se reduce a un discurso; se materializa en decisiones, en infraestructura, en programas y en voluntad colectiva”, afirmó.
Subrayó que conmemorar el 8M implica reconocer los avances, agradecer a quienes abrieron camino y asumir que aún queda trabajo por hacer.
“La igualdad es un proceso continuo y nuestra institución ha decidido caminarlo con responsabilidad, sensibilidad y acciones”.
En la UABIC, el 8M no quedó en palabras. Se convirtió en compromiso tangible, en infraestructura digna y en un mensaje claro para su comunidad: la igualdad se construye todos los días.
