Se confirma con profunda tristeza la partida de la legendaria Ana Luisa Peluffo mejor conocida como “La diana cazadora” a sus 96 años de edad. La actriz, que fue el alma de la Época de Oro y una de las figuras más valientes de nuestra pantalla, falleció en su rancho de Tepatitlán, Jalisco, dejando un hueco imposible de llenar en la industria del entretenimiento. Ana Luisa no solo fue una cara bonita; fue una revolucionaria. En 1955, paralizó a todo México con la cinta La fuerza del deseo. ¿La razón? Protagonizó el primer desnudo artístico en la historia de nuestro cine. En una época de tabúes, ella se mantuvo firme, defendiendo la estética y la libertad femenina, lo que le valió el apodo de “La Diana Cazadora de carne y hueso”. Su trayectoria es, sencillamente, monumental: Trayectoria de Peso: Con más de 200 créditos, trabajó codo a codo con titanes como Pedro Infante y María Félix.
Las nuevas generaciones la amaron en clásicos como Marimar, Lazos de amor y Soñadoras. Siempre elegante, siempre profesional. Además de actuar, fue una atleta consumada, bailarina acuática y una pintora de gran sensibilidad. Una de sus frases favorita es “El cine es el espejo de la vida, y yo solo quise reflejarla con toda su belleza”. Galardonada con la Diosa de Plata, Ana Luisa Peluffo se retira de este escenario tras siete décadas de éxito ininterrumpido. Se va la mujer, pero se queda la leyenda que se atrevió a romper el molde cuando nadie más lo hacía.
