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Cafeticultores enfrentan al gusano barrenador con trampas artesanales.

Productores de café de la zona media y alta del municipio fabricaron trampas artesanales para contrarrestar los daños provocados por el gusano barrenador (Cochliomyia hominivorax), una plaga que avanza hacia comunidades serranas y afecta tanto a animales de traspatio como a la economía familiar.

Una botella de plástico, hígado de res o pollo licuado son los principales elementos de esta trampa que sirve como atrayente a las moscas, para evitar que suelten sus huevecillos.

 

“El problema ya no se limita a las áreas ganaderas del sur, hora impacta a pequeños productores que dependemos de la cría de ovinos y aves como complemento a la cafeticultura”.

Julio Castillo, representante de cafeticultores de la zona norte de Tapachula

Ante la limitada presencia de programas oficiales en la región montañosa, las familias cafetaleras implementaron trampas orgánicas elaboradas con hígado de pollo o res y otros insumos de bajo costo.

Esta estrategia ha mostrado resultados positivos, al atraer y capturar a la llamada “mosca verde” de ojos rojos, responsable de depositar larvas que provocan miasis en animales.

 “Por cada insecto capturado representa la prevención de cientos de nuevas larvas, lo que reduce el riesgo sanitario sin recurrir a químicos que puedan afectar a polinizadores o al entorno natural”.

No obstante, recalcaron que la solución de fondo requiere reforzar la liberación de moscas estériles, método aplicado históricamente para el control de la plaga.

En ese sentido, hicieron un llamado al Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA), así como a autoridades estatales y federales, para intensificar las acciones en la zona cafetalera.