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Guerra entre Estados Unidos e Israel escala en Irán y preocupa a la comunidad internacional

La tensión en Oriente Medio comenzó a escalar desde enero, se intensificó durante febrero y alcanzó un punto crítico entre finales de ese mes y los primeros días de marzo de 2026. Fue la madrugada del sábado 28 de febrero cuando Estados Unidos activó la operación militar “Furia Épica”, coordinada por el presidente Donald Trump junto al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, para lanzar ataques aéreos sobre objetivos estratégicos en Irán, principalmente en Teherán, Isfahán, Karaj, Qom, Kermanshah y también Tabriz. Los bombardeos impactaron depósitos de misiles, centros de comando y sedes de inteligencia, provocando decenas de víctimas y daños en infraestructura clave.

Durante la ofensiva fue abatido Hossein Salami, comandante en jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, considerado una de las figuras militares más influyentes del país. Ese mismo 28 de febrero se confirmó también la muerte del ayatolá Ali Khamenei, líder supremo iraní, junto con miembros de su familia y otros altos mandos. Israel movilizó más de 100 mil reservistas, reforzando sus sistemas de defensa, mientras que el domingo 1 de marzo Irán inició represalias con el lanzamiento de misiles y drones contra Israel y bases estadounidenses en la región. El presidente iraní Masoud Pezeshkian emitió un comunicado defendiendo la soberanía de su nación y rechazando negociaciones bajo presión. Irán también respondió con ataques en Arabia Saudí, Qatar y Kuwait, además de incursiones con drones contra bases extranjeras, incluyendo la británica de Akrotiri. Hasta la fecha se registran aproximadamente 600 muertos, de los cuales 555 corresponden a territorio iraní, incluyendo líderes militares y civiles.

Este lunes 2 de marzo de 2026, un dron iraní impactó una base británica en Chipre y en Kuwait se reportó que tres aeronaves F-15 estadounidenses fueron derribadas por error por fuego amigo de defensas locales, aunque los tripulantes fueron confirmados a salvo. La comunidad internacional se ha pronunciado ante la escalada del conflicto. El presidente Donald Trump declaró que la ofensiva continuará hasta eliminar amenazas estratégicas y “proteger al pueblo estadounidense”. El gobierno de Irán denunció violaciones al derecho internacional y afirmó que no negociará bajo presión militar, mientras Israel calificó la operación como una acción preventiva necesaria para su seguridad. Otros países han emitido pronunciamientos como Reino Unido que respalda la defensa conjunta con sus aliados; la Unión Europea pide máxima restricción y protección de civiles; China condena la agresión y exige diálogo inmediato; y Rusia la considera un acto de agresión no provocado. Gobiernos vecinos como Egipto y Omán han llamado a detener la escalada y preservar la estabilidad regional. Ese mismo 1 de marzo, el papa Papa León XIV hizo un llamado urgente a frenar la violencia.

Desde la Organización de las Naciones Unidas, el secretario general reiteró el llamado inmediato a un alto al fuego y advirtió que la confrontación podría tener consecuencias devastadoras para la población civil y la estabilidad global. La situación ha generado alarma humanitaria, desplazamiento de población y una creciente polarización política internacional. Mientras los aliados de Estados Unidos e Israel justifican la ofensiva como medida de seguridad, potencias como China y Rusia advierten sobre una posible expansión del conflicto más allá de Oriente Medio, manteniendo a la comunidad internacional en estado de alerta constante.