Una mirada a través de la niebla del tiempo. El padrón de Arizpe de 1796 tiene descuento de 50 por ciento durante la FIL Minería.
Dedicado a las mujeres y a aquellas personas que han sido invisibilizadas por la historia, el libro Una mirada a través de la niebla del tiempo. El padrón de Arizpe de 1796 (2024) analiza dicho censo desde la demografía histórica, para obtener una radiografía antropológica de la población sonorense del siglo XVIII.
Editado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), se divide en tres apartados, en los que las autoras Patricia Olga Hernández Espinoza y Esperanza Donjuan Espinoza despliegan un enfoque multidisciplinario e interseccional, con perspectiva de género.
El texto fue presentado en la 47 Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, por el Instituto Sonorense de Cultura, donde se comentó que es una muestra de que el estudio y análisis de los padrones y censos históricos son una fuente inconmensurable de información para la reconstrucción de la distribución y composición de las poblaciones.
Así lo refirió la investigadora emérita del INAH, Lourdes Márquez Morfin, quien agregó que el documento alusivo a la ciudad de Arizpe es una fotografía de la población sonorense en el momento de su registro.
Aunado a ello, dijo, es fuente de información sobre el proceso de mestizaje, ya que el padrón hace referencia a la calidad y condición social de los individuos, además de que contiene datos de historias de vida, condiciones de esclavitud y conceptos relativos a las mujeres, entre otros, que hacen visibles a actores sociales que frecuentemente son segregados.
Arizpe fue la primera población de la entidad en recibir el título de ciudad, su historia también está contenida en los datos biológicos, sociales y políticos de sus habitantes en aquella época, en tanto que “los resultados del estudio ofrecen un panorama sociocultural de la región en el periodo citado con los que se pueden abordar distintas líneas de investigación”, relató.
La incursión de las y los antropólogos en los ámbitos histórico, demográfico y epidemiológico, anotó, ha abierto una veta de estudios sobre diferentes poblaciones que habitaron ciudades y pueblos en el periodo colonial e independiente.
En opinión de la profesora investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, América Molina del Villar, la obra analiza patrones de mestizaje y deja constancia de la multiplicidad de grupos culturales, como los ópatas, apaches, yaquis, españoles y afrodescendientes.
A través de su análisis, se revela la existencia y resistencia de dichos asentamientos y se rescatan expresiones propias de su forma de vida, añadió al destacar que el libro abre muchas líneas temáticas para futuras investigaciones.
“El papel de las mujeres en el entramado social adquiere mayor relevancia bajo la lupa antropológica que aplican las autoras, como el caso de las viudas y su función en el motor económico de la comunidad”, consideró.
La charla cerró con la antropóloga física independiente Geraldine Guadalupe Granados Vázquez, quien subrayó que “el libro consigue generar indicadores sofisticados a partir de datos simples, como edad, sexo, ocupación, etcétera, de una localidad, que nos permiten entender las dinámicas demográficas.
“Es un ejercicio de creatividad y meticulosidad científica recomendable para toda persona interesada en demografía histórica, e invita a las y los lectores a mirar el pasado con una visión dinámica de los datos duros”, sostuvo.
La antropóloga consideró que la obra desecha la idea de que las mujeres del pasado no tuvieron ninguna agencia, sino que contribuye a reconstruir un escenario mucho más complejo que se extiende fuera del ámbito doméstico.
Una mirada a través de la niebla del tiempo. El padrón de Arizpe de 1796 tiene descuento de 50 por ciento durante la FIL Minería.
