Hoy forman parte de la rutina diaria de millones de personas, pero los podcasts no siempre fueron el fenómeno global que conocemos. Su origen se remonta a principios de los años 2000, cuando la combinación de blogs, archivos de audio y reproductores portátiles comenzó a transformar la manera de consumir contenido.
El término podcast nació en 2004 de la unión de las palabras iPod —el popular reproductor de Apple— y broadcast (transmisión). La idea era sencilla pero innovadora: permitir que cualquier persona pudiera descargar programas de audio desde internet y escucharlos cuando quisiera, sin depender de horarios de radio tradicionales.
Con el paso del tiempo, la tecnología facilitó su expansión. Plataformas de streaming y aplicaciones móviles hicieron que producir y distribuir contenido fuera más accesible. Lo que comenzó como un formato alternativo se convirtió en un medio consolidado que abarca noticias, entretenimiento, educación, narrativa y hasta investigación periodística.
El auge de los smartphones impulsó aún más su crecimiento, ya que escuchar un podcast se volvió tan sencillo como presionar “play” mientras se conduce, se hace ejercicio o se realizan tareas cotidianas.
Hoy, los podcasts representan una democratización del audio: cualquiera con una idea y un micrófono puede crear contenido y llegar a audiencias globales. De una innovación tecnológica a una industria multimillonaria, su historia demuestra cómo la evolución digital sigue redefiniendo la forma en que contamos y escuchamos historias.
