La creadora de contenido e influencer mexicana Karina Torres vivió un momento inquietante que encendió alertas en redes sociales y entre sus seguidores. Durante una transmisión en vivo desde su domicilio en León, Guanajuato, un hombre subió al techo de su casa para llamarla por su nombre y pedirle una foto, situación que rápidamente se volvió viral y reabrió el debate sobre los límites entre la admiración y la invasión a la privacidad de las figuras públicas.
Karina, quien ha ganado notoriedad como comediante, actriz, estilista e integrante del colectivo “Las Perdidas” junto a Wendy Guevara y Paola Suárez, se encontraba grabando desde su hogar cuando, de pronto, notó algo fuera de lo común: un hombre que, sin permiso, se colocó en la parte alta de su techo residencial para llamarla y hablarle directamente mientras ella continuaba con su live.
En el video en vivo, que fue compartido en TikTok y otras redes, se escucha a la influencer relatar con desconcierto lo que estaba ocurriendo: “Estoy aquí en mi casa y se están asomando en el techo para gritarme. No voy a salir hermanas… ¿a ese extremo llegamos ya?” mientras sus seguidores reaccionaban con sorpresa y preocupación.
Aunque el sujeto no llegó a ingresar a la propiedad, su presencia fue suficiente para generar inquietud. Algunos internautas señalaron que parecía que el hombre sabía cuándo y dónde Karina estaba transmitiendo, lo que intensificó el sentido de invasión de su espacio personal. Incluso, después de unos minutos, se escuchó cómo la persona tocaba el timbre de la casa, lo que aumentó aún más la incomodidad de la influencer.
Muchos seguidores le recomendaron que llamara a las autoridades en ese momento, pero Karina decidió no confrontar al sujeto ni reportarlo de inmediato, afirmando que se había “quedado fría” por lo ocurrido y que prefería no salir a enfrentar la situación para garantizar su seguridad.
Lo que parecía ser un halago de un fan se convirtió en una experiencia inquietante que volvió a poner bajo la lupa el tema de la seguridad y la privacidad de las figuras públicas — especialmente de aquellas que comparten abiertamente su vida cotidiana en redes sociales. Expertos y usuarios en plataformas digitales han aprovechado la conversación para debatir sobre los límites que deben existir entre los admiradores y los creadores de contenido, así como sobre la responsabilidad de respetar espacios personales.
