La industria del espectáculo en México se tambalea ante la inminente revelación de las mentiras y la hipocresía de sus figuras más “puritanas”. El caso más escandaloso es el de Eduardo Verástegui, quien tras años de refugiarse en rezos y discursos de odio contra la comunidad LGBTQ+ y el aborto, está a punto de ser exhibido en un documental que promete destapar su “lado oculto”.
Según los creadores del proyecto, se “desenterrará” su adolescencia y juventud para revelar capítulos que el actor tiene guardados en el “cajón del olvido” y que lo vinculan con temas de homosexualidad y prostitución.
La polémica es total: el proyecto asegura contar con pruebas y testimonios de más de 10 personas dispuestas a hablar sobre experiencias que incluyen temas de homosexualidad y prostitución. Según Escobedo, se busca entender la “frustración” de un hombre que hoy ataca a figuras como Wendy Guevara, pero que en su pasado habría tenido vínculos que contradicen su discurso actual de ultraderecha. Incluso se pretende profundizar en su supuesta relación con Ricky Martin, con quien se dice que vivió en Miami, a pesar de las constantes negativas de Verástegui.
Esta producción independiente, que ya busca donativos para financiar viajes a los lugares de origen del actor, sostiene que algunos participantes eran menores de edad en el momento de los hechos y que hoy, como adultos, han decidido romper el silencio. Es una bofetada a la imagen “puritana” de quien ha sido llamado “doble cara” por los propios investigadores.
En un México sacudido por la caída de “El Mencho” y las dudas sobre el financiamiento de ídolos como Peso Pluma, la exposición de Verástegui se suma a la decadencia de figuras públicas que, como Sergio Mayer abandonando su curul por un reality, demuestran que la ética es un accesorio desechable. ¿Estamos ante un hombre de fe o ante un personaje fabricado para ocultar un pasado de excesos? La verdad está por salir a la luz y promete ser devastadora. ¡El juicio social no tendrá piedad!.
