Tras el anuncio inicial de la muerte de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, el Gobierno de México proporciona datos adicionales sobre su trayectoria criminal y personal, con el fin de contextualizar el impacto de esta operación en la lucha contra el crimen organizado.
Esta información se basa en reportes de inteligencia y fuentes internacionales, destacando el rol de Oseguera Cervantes en la expansión del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Cabe destacar una notable coincidencia histórica: la operación que resultó en la muerte de “El Mencho” se llevó a cabo el 22 de febrero de 2026, exactamente la misma fecha en que, 12 años antes, en 2014, fue capturado Joaquín “El Chapo” Guzmán, líder del Cártel de Sinaloa, en Mazatlán, Sinaloa. Esta fecha ha sido calificada por algunos como “negra” para los capos del narcotráfico en México, uniendo a dos de los criminales más buscados en un paralelismo temporal que resalta los esfuerzos continuos contra el crimen organizado.
Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, también conocido como Rubén Oseguera Cervantes en algunos registros, nació el 17 de julio de 1966 en Naranjo de Chila, una pequeña localidad en el municipio de Aguililla, Michoacán, en la región conocida como Tierra Caliente. Proveniente de una familia humilde dedicada al cultivo de aguacates y otros productos agrícolas, abandonó la escuela primaria en sexto grado para ayudar en las labores del campo. En su juventud, emigró ilegalmente a Estados Unidos, específicamente a California, donde se involucró en el tráfico de drogas a pequeña escala.
Durante su estancia en EE.UU., Oseguera Cervantes fue arrestado múltiples veces: en 1986 por posesión de marihuana, en 1989 por posesión de heroína, y en 1992 por venta de heroína a un oficial encubierto en un bar de San Francisco, lo que resultó en una condena de tres años en prisión federal. Tras cumplir su sentencia, fue deportado a México en 1997. De regreso en su país, se unió brevemente a las fuerzas policiales locales en Michoacán, lo que le proporcionó conocimientos tácticos que utilizó posteriormente en sus actividades criminales.
En México, se integró al Cártel del Milenio, una organización aliada del Cártel de Sinaloa, donde ascendió rápidamente gracias a su experiencia en el tráfico de drogas. Alrededor de 2007-2010, tras una ruptura interna y la muerte de líderes clave, fundó el CJNG junto con otros miembros, inicialmente como un brazo armado conocido como “Los Mata Zetas” (los mata Zetas, en referencia al Cártel de Los Zetas, sus rivales). Bajo su liderazgo, el CJNG se expandió globalmente, controlando rutas de tráfico de cocaína, metanfetaminas y fentanilo hacia EE.UU., Europa y Asia, y diversificando en extorsiones, secuestros y control de puertos como Manzanillo. Esta expansión se aceleró notablemente tras la captura de “El Chapo” Guzmán en 2014 y su extradición en 2017, lo que creó un vacío de poder en el Cártel de Sinaloa que el CJNG aprovechó para consolidarse como la organización criminal dominante en México.
Oseguera Cervantes era conocido por su brutalidad extrema: ordenó ataques contra fuerzas de seguridad, como el derribo de un helicóptero militar en 2015 que mató a nueve soldados, y ejecuciones masivas contra rivales. Uno de los incidentes más notorios atribuidos al CJNG bajo su mando fue el atentado contra Omar García Harfuch, entonces Secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, el 26 de junio de 2020 en Lomas de Chapultepec. Un comando armado de más de 20 sicarios emboscó el vehículo de García Harfuch con armas de alto poder, incluyendo fusiles Barrett calibre .50 y granadas, disparando más de 400 balas. García Harfuch resultó herido en hombro, clavícula y rodilla, pero sobrevivió; dos de sus escoltas y una mujer transeúnte murieron en el ataque.
El propio García Harfuch atribuyó públicamente el atentado al CJNG, lo que llevó a la detención de varios involucrados, incluyendo el autor intelectual. Su familia también estuvo involucrada; su hijo, Rubén Oseguera González alias “El Menchito”, fue extraditado a EE.UU. en 2020 y sentenciado a cadena perpetua más 30 años en 2025 por tráfico de drogas y violencia, incluyendo el asesinato de cinco personas por deudas de drogas.
Físicamente, se describía como un hombre de complexión media, con una cicatriz en el brazo izquierdo y posibles tatuajes no confirmados. Su recompensa por captura era de hasta 15 millones de dólares por parte del Departamento de Estado de EE.UU. y 30 millones de pesos por México. El CJNG, bajo su mando, se convirtió en la organización criminal más violenta de México, responsable de miles de muertes y el principal proveedor de fentanilo a EE.UU.
