La era digital puede construir carreras… pero también puede destruir reputaciones en cuestión de minutos. Esta vez, quien estuvo en el centro de una ola de desinformación fue Gomita, luego de que comenzaran a circular rumores falsos sobre su supuesta muerte.
La influencer y conductora reaccionó con indignación en sus redes sociales, donde desmintió categóricamente la información y señaló lo delicado que resulta jugar con ese tipo de noticias. Entre molestia y sarcasmo, dejó claro que este tipo de contenidos no solo afectan su imagen, sino también la tranquilidad de su familia.
El episodio abrió nuevamente el debate sobre la irresponsabilidad con la que se viralizan noticias sin verificar. En cuestión de horas, el nombre de Gomita se convirtió en tendencia, pero no por un proyecto profesional, sino por un rumor completamente inventado.
Lejos de victimizarse, la creadora de contenido utilizó el momento para reforzar su presencia digital y conectar con sus seguidores desde la autenticidad. El apoyo no tardó en llegar: miles de mensajes respaldaron su postura y condenaron la difusión de información falsa.
En el mundo del espectáculo, la línea entre fama y vulnerabilidad es cada vez más delgada. Y este caso dejó claro que incluso una broma malintencionada puede tener consecuencias emocionales reales.
