Cada 18 de febrero se conmemora el Día Mundial de la Antropología, una fecha que busca visibilizar la importancia de una disciplina fundamental para comprender a la sociedad: sus raíces, sus transformaciones y la manera en que las personas construyen identidad a través de sus costumbres, creencias y formas de vida.
La antropología no solo estudia el pasado; también analiza el presente. Desde las comunidades indígenas hasta los entornos urbanos contemporáneos, esta ciencia social examina cómo los grupos humanos se organizan, se relacionan y otorgan significado a su entorno. A través de sus distintas ramas —social, cultural, biológica y arqueológica— permite entender la diversidad que caracteriza a la humanidad.
En México, instituciones como el Instituto Nacional de Antropología e Historia han desempeñado un papel clave en la investigación, conservación y difusión del patrimonio histórico y cultural. Gracias a su labor, hoy se conocen con mayor profundidad las civilizaciones originarias, los procesos coloniales y las expresiones vivas que siguen dando identidad a las comunidades.
Especialistas señalan que la antropología también es una herramienta para enfrentar desafíos actuales, como la discriminación, la migración o la pérdida de lenguas originarias. Al estudiar las dinámicas sociales y culturales, contribuye a generar políticas públicas más inclusivas y respetuosas de la diversidad.
Más allá de los libros y excavaciones, la antropología se vive en el día a día: en las tradiciones, en las fiestas comunitarias, en la gastronomía y en la manera en que cada grupo humano narra su propia historia. Por ello, el Día Mundial de la Antropología es también una invitación a reflexionar sobre quiénes somos, de dónde venimos y cómo nuestras prácticas cotidianas forman parte de un entramado cultural que evoluciona constantemente.
