Durante el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX, Bad Bunny protagonizó uno de los momentos más comentados al caminar hacia un pequeño y poner en sus manos lo que parecía ser un Grammy, generando una ola de reacciones en redes sociales por lo simbólico del gesto.
El niño que apareció en escena no fue quien muchos especularon inicialmente: se trató de Lincoln Fox, un actor y modelo de cinco años que formó parte de la narrativa visual del show y que representó con su presencia un momento emotivo en el espectáculo. Lincoln usó su cuenta de Instagram para expresar lo que significó estar junto al cantante: “¡Recordaré este día para siempre! Fue el mayor honor de mi vida”, comentando que la experiencia fue inolvidable.
Además de agradecer a Bad Bunny por la oportunidad, el menor aclaró que su aparición formó parte de la presentación y aprovechó para enviar un mensaje de cariño a otros niños, destacando que todos merecen paz y amor, y que nunca es demasiado temprano para soñar en grande.
